David, la risa que habla. Historias que importan
15 de abril de 2026 COMPROMISOS ASG, Escuela 100x100 Deporte

La risa es un lenguaje universal que conecta, alivia, comunica sin palabras. Y la risa habla por David.
David es la risa. La alegría. La simpatía. Pero también es silencio, quietud y discapacidad. Es SLG, su rara enfermedad que le regala epilepsia rebelde y discapacidad intelectual, el Síndrome de Lennox-Gastaut. Y también fútbol, baloncesto y teatro.

David Ramos tiene 24 años y todas las tardes de la semana cargadas de una frenética actividad a la que le entrega puntualmente Maite Villar, su madre. Los lunes música o piscina, los martes fútbol en la Escuela 100×100 Deporte, los miércoles manualidades en el José Luis Mosquera, los jueves música, los viernes paseo, los sábados baloncesto de nuevo en la escuela de la Fundación y quizá también natación y los domingos teatro en el Lava o cine. Y fútbol, baloncesto, tenis o lo que toque en la tele, junto a su padre.
Porque lo que David quiere es amigos, gente, actividad…en definitiva, “socializar”, como dice su madre. Y por eso las tardes para David son de felicidad, de risas, de alegría. “Está contento. Él, a su manera, dice que quiere venir con los chicos y las chicas. Tenemos un calendario en la pared con todas las actividades y él sabe lo que toca cada día”.
David abandonó las aulas, el Centro especial Nº 1, su cole de siempre, cuando tenía 21 años. Desde entonces pasa las mañanas en casa, bajo los cuidados de su madre hasta las 12, hora en la que ella se va a trabajar fuera. “No quiero llevarlo al centro de día, prefiero que descanse porque por las tardes tiene mucha actividad. Y así también yo estoy cotizando como cuidadora…tengo que pensar en el futuro”. Maite habla desde la franqueza y con una tranquilidad y serenidad admirables. De su situación laboral. Del 99% de discapacidad de su hijo. Del dolor del rechazo. De la falta de recursos públicos.
“Duele muchísimo el rechazo, a veces viene de familiares cercanos. Pero al final la vida te hace dura y te da una prioridad…que es mi hijo. Y no se puede obligar a nadie a querer, a entender…”. Ay.
Es inexplicable, porque querer a David es fácil. “Es un niño muy especial, para nosotros los monitores y para sus compañeros del equipo, que siempre tienen algún gesto con él, preguntan qué le pasa cuando no viene…”. Lo cuenta Luis Martín, uno de los monitores de la Escuela 100×100 Deporte, quizá el que mejor ha conectado con este joven que vive en un cuerpo y en una mente de niño.

¿Cómo trabajan la actividad física con personas con una discapacidad total? “Con David intentamos que esté siempre lo más cerca posible del grupo, ponerle un balón en el pie o en las manos… que se sienta parte del equipo”. Un trabajo que da sus frutos; él está feliz, sus compañeros, también, y su madre, Maite, disfruta de dos horas semanales de paseo y quizá un café con Olga, también mamá de una jugadora de la escuela y también miembro de la Junta directiva de la Asociación de Dependencia y Enfermedades Raras de Castilla y León.
Cuando el entrenamiento acaba, David sigue riendo. Y le pide a Luis, a su manera, que le vuelva a llevar con los compañeros. Con su equipo 100×100.